• MADRE DE TRES HIJOS SOLICITA AYUDA PARA MEJORAR SU VIVIENDA.
MADRE DE TRES HIJOS SOLICITA AYUDA PARA MEJORAR SU VIVIENDA.
Fecha: 2017-08-28

Una mujer oriunda de Cruz de Eje, junto a sus hijos menores, vive a metros de la curva del pan casero en una precaria pieza. No tiene sanitarios ni luz. Pidió ayuda a la comunidad para la construcción de un baño y otras mejoras. Sufrió violencia de género por parte de su ex marido, pero confía en que con ayuda logrará sacar adelante a su familia.

Numerosas familias viven escenarios desoladores en los que lograr trasformar un pedazo de tierra en un hogar es algo agotador y muchas veces se lo vislumbra como algo inalcanzable, sin embargo las esperanzas por lograr este sueño se buscan agotar hasta las últimas instancias y este es un ejemplo de ello.
Amalia Reynoso tiene 38 años, es oriunda de la ciudad de Cruz del Eje y hace aproximadamente tres años vive en La Rioja. Llegó a esta ciudad junto a su ex marido y sus tres hijos en busca de nuevas oportunidades para vivir y crecer.
Hace poco tiempo está viviendo a metros de la curva del pan casero, camino que lleva al departamento Sanagasta por la Quebrada. Comenzó viviendo en un rancho hecho de palos y sábanas hasta que con ayuda de una vecina logró levantar una pieza en la que ella colaboró como ayudante de albañilería.
Luego de instalarse y conseguir trabajo, las circunstancias en vez de mejorar empeoraron. Amalia dialogó con Medios El Independiente para contar su historia. “Cuando llegamos aquí vivíamos en un departamento que alquilábamos, nos dio trabajo Lalo Cáceres, trabajamos en Parador Bahía, luego de varias situaciones vimos que el trabajo era excesivo y la paga muy poca y lo peor era el trato”, comentó la damnificada.
“Luego conseguimos trabajo en unas cabañas cerca de aquí, al principio trabajábamos bien pero en el último tiempo empezamos a ver cosas de las cuales yo no quería ser partícipe y está mi abogado trabajando en eso”, sumó Reynoso.
Asimismo la mujer resaltó que “a esas cabañas iba mucha gente y tenían que pasar por distintas situaciones, a veces pasábamos frío y el agua que consumíamos era sucia, ya estaba cansada de tener que renegar con el dueño sobre lo mismo, por lo que decidí dejar el trabajo”.
Violencia de género
Como si el contexto laboral fuera poco, Amalia con voz quebrada comentó que también sufrió violencia física y psicológica por parte de su ex marido por lo que decidió separarse y vivir en un rancho junto a sus tres hijos. “Ya teníamos problemas desde hace mucho tiempo, él es alcohólico y ejercía violencia sobre mi, al principio era física, después psicológica, que creo que es la peor porque me perseguía todo el tiempo”, sostuvo la mujer.

EL INDEPENDIENTE